LA BIBLIOTECA DE LA ISLA DE EEA (VI): ARTEMISA, LA VIRGEN SAGITARIA.

15-Mar-2020

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Muy buenas mis queridos tribalistas, aquí, vuestra servidora Circe charlando un ratito con vosotros desde la Isla de Eea. Aunque con un poco de retraso, feliz año a todos, espero que el poderoso Jano eleve vuestras plegarias a los dioses y os conceda toda la prosperidad material y espiritual. Hoy, decididamente, nos vamos a meter en un buen berenjenal, porque ¿Qué mejor manera de empezar el 2020 que hablando de un tema polémico? Pues eso, vamos a coger el toro por los cuernos para hablar de una de las diosas más populares del mundo greco-romano, pero también una de las más simplificadas y desdibujadas, la poderosa Artemisa. Así que, me calzo las sandalias para adentrarme en los oscuros orígenes de la gran Señora de las Bestias.

 

 Oy, oy, oy, oy... Temazo + Polémica = Diversión 

 

 

 

Tranquilos porque no os voy a aburrir con la genealogía de Artemisa según los autores griegos, sobre todo porque esta diosa, al igual que pasa con otras deidades, no era originaria de Grecia sino de Asia Menor y Creta. Este es un detalle de vital importancia para conocerla, porque su carácter primigenio perduró durante siglos, incluso después de ser asimilada por helenos y romanos. Y aquí, volvemos al ya citado tema de las Deidades Ctónicas (Sí, lo sé, os debo una entrada sobre esto, paciencia, está en marcha). Uno de los primeros cultos que encontramos a esta diosa es el que se desarrolla en Éfeso, una ciudad situada en la actual Turquía, cuyo templo era una de la siete maravillas del mundo antiguo, el cual, por desgracia no ha llegado a nuestros días. Pues bien, aquí, Artemisa era venerada como una gran diosa madre de la fertilidad, ligada a los ciclos de vida y muerte, creación y destrucción, siguiendo la tradición de otras deidades de Asia Menor como Cibeles. Sólo con echar una vistazo a la conocida imagen de la Artemisa de Éfeso vemos elementos ligados a este arquetipo de Diosa-Madre, la corona en forma de muralla y los pechos o testículos de toro que cubren todo su torso. Así que, primer punto, Artemisa era en sus inicios una diosa ligada a la fertilidad.

 

 Artemisa de Éfeso. Museo arqueológico de Éfeso, siglo I d. C. 

 

 

Pero, como suele ocurrir con las deidades ctónicas, que no dejan de ser arquetipos muy amplios, los griegos la asimilaron tomando como referencia una de sus múltiples caras, en este caso, la fertilidad de los animales salvajes y la naturaleza misma. Y este atributo, queridos tribalistas, era el más importante para los autores griegos y romanos; ya Homero en su conocida obra "La Ilíada" la llamaba "Potnia Theron", que significa "Señora de los Animales". De hecho, las primeras imágenes griegas de Artemisa corresponden a este epíteto, en las que aparece sujetando por el cuello a un felino y a un ciervo, es decir, dominando tanto sobre los depredadores como sobre las presas.

 

Artemisa como Potnia Theron, sujetando a un felino y un ciervo.

Pintura de cerámica etrusca, siglo VI a. C. 

 

Este dominio sobre las animales incluye dos aspectos, por un lado el protector, peeeeeeeero, también el destructor. Y para muestra, aquí vemos un fragmento de su himno homérico:

 

"Canto a la sonora Artemisa, la de las flechas de oro, la venerada doncella, la arquera que, con sus golpes, derriba a los ciervos; la inmaculada hermana de Apolo, el de la espada de oro; la que, por las montañas umbrosas y los riscos batidos por los vientos, llevando a su costado un arco de oro puro, loca de alegría por la suerte de la caza, arroja flechas que hacen gemir de dolor. Las cimas de las altas montañas se estremecen y la floresta henchida de sombra recoge el eco de los gritos espantosos de las fieras de los bosques. Tiembla así la tierra, y tiembla el mar, lleno de peces".

Homero, Himno a Artemisa

 

 Ups... un poco violenta, no?

 

 

 

Sí, Artemisa tiene su lado violento y salvaje, por eso era la diosa de la caza. Pensad que para mucha gente la caza era un medio indispensable para la supervivencia y encomendarse a la virgen sagitaria para que les ayudara no es que fuera lógico, era una necesidad. No obstante, este himno tiene mucha tela que cortar, así que vamos por partes. Ya ha quedado claro que Artemisa es la Señora de las Bestias, la Potnia Theron, que no sólo protege a los animales salvajes sino que también tiene potestad para matarlos cuando procede. Vayamos más allá. Ella vive en las montañas y los riscos ¿Os acordáis de la entrada de Dionisio? Efectivamente, Artemisa también custodia el Bosque Salvaje y, al igual que nuestro Loco Sagrado, guarda ese espacio inhóspito que es tan bello y fecundo como mortífero: el Axis Mundi. Y aquí es necesario hablar de otro de los rasgos más distintivos de esta diosa, su virginidad, un concepto que está muy deformado en la actualidad. Artemisa es virgen, igual que naturaleza que ella protege con tanto esmero, ella es inescrutable, como los bosques profundos, como las cimas impenetrables. Su pureza no nos habla de la inocencia cándida sino de aquello que no ha sido domesticado y "corrompido" por los hombres. Pero, daros cuenta, esa naturaleza virgen, salvaje, está armada con arco y flechas, va a defenderse con uñas y dientes para que nadie la toque. Por eso os decía que era un atributo muy deformado, porque pensamos que al ser una diosa virgen es indefensa y, sin embargo, es todo lo contrario.

 

 

Artemisa no es esto...

 

 

 

Sino más bien esto...

 

 

 

Si hay algo que remarcan los autores clásicos es que más valía no ofenderla, porque su respuesta era terrible. No sé si conocéis la historia de Acteon, pero bueno, yo os la cuento. Según Ovidio (ains, mi querido Ovidio) este joven paseaba un día por el bosque cuando encontró a Artemisa desnuda, bañándose en un río con su séquito de ninfas. Se quedó escondido, espiando, hasta que ella lo descubrió y le dijo "Ya puedes decir que me ha visto desnuda, ahora veremos si lo puede contar". Entonces lo transformó en ciervo y mando a sus perros a que lo cazaran para despedazarlo. Tonterías, las justas.

 

 

Artemisa mata con sus flechas a Acteon.

Crátera, c. 470 a. C. Museo de Bellas Artes de Boston. 

 

 

 

No obstante, su virginidad no sólo hace alusión a la naturaleza, también a aquellos individuos que eran los más puros para la sociedad, aquellos que no se han sometido todavía a las normas sociales, los niños y las doncellas. Porque sí, queridos y queridas, Artemisa es la gran protectora de las mujeres. Como ya vimos en la entrada de Dionisio (daros cuenta de que ambas deidades viven en el Bosque Salvaje), las mujeres son canalizadoras natas de la locura sagrada, del conocimiento que viene del Otro Lado. Y no sólo las protege en su estado más "salvaje", cuando aún son solteras, sino que, al ser una diosa liminal por vivir en el Axis Mundi, las guía en sus ritos de paso más importantes: el matrimonio y el parto. Uno de los ejemplos más claros de este carácter liminal en la vida de las mujeres era su templo de Mesenia, situado en la frontera, en un bosque, alejado de la ciudad, en el que las jóvenes pasaban un tiempo prestándole culto antes de contraer matrimonio. Como podéis comprobar los antiguos no daban puntadas sin hilo. Uno de los ritos que cumplía la novia antes de las nupcias era hacer una ofrenda a Artemisa para aplacar su ira, puesto que iba a dejar de ser virgen, y obtener su protección. De acuerdo a los epígrafes encontrados, estas ofrendas eran símbolos de la infancia, como juguetes y ropas, veamos un precioso ejemplo:

 

 

"Timareta, con ocasión de su matrimonio, te ha consagrado, Artemisa Limmatis (*), sus tamborcillos, la pelota que adoraba, la redecilla que sujetaba sus cabellos; y también sus muñecas te las dedica, como le corresponde a ella, que es virgen, a ti, diosa de la virginidad, junto con sus ropas".

 

Aunque es cierto que Artemisa estuvo en su orígenes vinculada a los cultos de la fertilidad, la protección de los partos viene por su asimilación con la diosa Ilitía, pero esta advocación sólo es griega, ya que en Roma la protectora de los nacimientos era Juno Lucina. Y aquí tenemos uno de los grandes problemas de esta diosa: ha sido asimilada con otras deidades muchas veces, y esto es importante tenerlo en cuenta para no crear confusiones. El ejemplo más claro es la relación o equiparación de Artemisa-Diana con Hécate. Aunque en algunas zonas del norte de Grecia, e incluso en la propia Atenas, existen referencias que les asimilan, es en los autores romanos donde encontramos un desarrollo más amplio que, a su vez, explica algunas ideas que circulan hoy por internet, aunque eso sí, descontextualizadas. Y, otra vez, debo citar a mi amigo Ovidio. En su obra "Metamorfosis" ya existe el sincretismo entre Diana-Artemisa, Febe (Diosa de la Luna) y Hécate, pero vamos poco a poco, que se nos acumula la información. La relación con la Luna viene dada por dos factores: en primer lugar, la equiparación de su hermano gemelo, Apolo, con el Sol, propició que Artemisa lo fuera con la Luna, y en segundo, y lo más importante, que al ser una diosa ligada a la naturaleza, a lo salvaje y al bosque, tenía un vínculo más estrecho con la noche. Precisamente, esta idea de lo nocturno unido a lo salvaje, a lo que está fuera de las normas, hizo que se confundiera con Hécate, ya que para los romanos, era la diosa de la sombra lunar, de las noches tenebrosas y, por supuesto, de la magia.

 

 

 

 

Recordad que en el mundo antiguo si había una actividad asociada a las mujeres y la noche era la práctica de la Magia, y en la "Metamorfosis" la diosa que la preside es Diana-Hécate. Os pongo de ejemplo lo que se narra de la maga Medea, la cual, por cierto, es mi sobrina (¿De dónde pensáis que le viene el talento?):

 

"Tres días faltaban para el plenilunio. Cuando éste se cumple, sale Medea de su casa, desceñidas las ropas, suelto el cabello, con un pie descalzo, y camina solitaria en el silencio de la medianoche. Descansan en el sueño hombres, aves y fieras. Ella, con pasos tácitos, avanza. Todo calla: setos, frondas, aire. Entonces, tendiendo los brazos a las estrellas que brillan, se vuelve tres veces; tres veces se rocía el cabello con agua tomada de un río, ulula tres veces, y arrodillándose, invoca a la Noche y las lumbreras nocturnas y a Hécate y la Tierra, auxiliadoras de los magos, y a los vientos y montes y ríos y lagos y a los dioses silvestres, con cuyo socorro ha hecho devolverse a los ríos y detenerse a los mares, y ha formado y desvanecido nubes y atraído o ahuyentado vientos, y roto fauces de víboras y movido rocas y tierras y selvas, y sacudido y rajado la tierra y ha hecho salir las almas de los muertos, ha provocado eclipses de la luna y el sol, y ha dado palidez a la aurora".

Ovidio, Metamorfosis, VII, 179 - 209

 

 

 Magia y brujería de la buena, señores y señoras

 

¿A qué os suena esta imagen de la mujer que anda sola por el bosque de noche, con el cabello suelto y descalza, a la que se le atribuyen poderes sobrenaturales? Sí, a las ménades. Ya lo he mencionado antes, las mujeres son las grandes canalizadoras del conocimiento que viene del otro lado, por eso estas figuras ligadas a la naturaleza y la magia siembre son femeninas. Así que podéis ver cómo los romanos encontraron paralelismos que unían a Diana-Artemisa con Hécate: la noche, los espacios liminales, las mujeres y la magia. ¡Ojo! Tengo que hacer una advertencia muy importante: Esta equiparación es más frecuente en la Roma Republicana, es decir, antes de la constitución del Imperio. Ya en época imperial, Hécate fue identificada con las diosas de los cultos mistéricos y Diana-Artemisa permaneció como la Señora de las Bestias y Diosa de la Caza. Es más, la imagen que todos tenemos de ella, vistiendo una túnica corta y portando el arco con las flechas, viene de Roma y no de Grecia. Así que si leéis en internet que Artemisa es la Diosa de las Brujas y de la Magia, ya sabéis de dónde viene, aunque, como he dicho, esta asimilación entre Diana y Hécate se da en un periodo de tiempo y lugar muy concretos, así que cuidado con las generalizaciones.

 

Artemisa-Diana vistiendo la túnica corta.

Esta escultura es la conocida "Diana de Versailles". Copia romana del s. I - II d. C. Museo de Louvre. 

 

 

No dejéis que la desinformación os impida conocer a una deidad tan fascinante como Artemisa. Una diosa que representa todo lo salvaje y lo puro de este mundo, la Señora del Bosque y de las Bestias, la guardiana del Axis Mundi y protectora de los niños y las mujeres, por la conexión especial que tienen con el Otro Lado. Sí, Artemisa tiene un rostro de Diosa Blanca, puesto que los animales y los niños están unidos al amor más universal, pero también de Diosa Roja, la que se arma y lucha para defender lo que más quiere, la que nos enseña a través del sacrificio y el dolor del parto... una diosa tan antigua como poderosa, la dulce doncella y la virgen sagitaria.

 

Y así, vamos aumentando "la lista de entradas que se van de las manos". Espero que os haya ayudado a aclarar conceptos y despejar dudas. Como siempre, es un placer compartir con vosotros un pedacito de nuestro legado mágico y, ya está, vuestra servidora Circe se despide y os manda mucho amor desde la Isla de Eea.

 

 Mr. Darcy! Estamos aquí, que te pierdes!

 

 

 

 

 

(*) Artemisa Limnatis: Limnatis hace alusión a la ciudad de Limnas en Mesenia. 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

- Himnos Órficos (trad. Y. Maynadé), México, Ed. Diana, 1973.

- Homero, Obras completas, Ed. Juventud, Madrid, 1971.

- Ovidio, La Metamorfosis (trad. J. C. Fernández Corte), Gredos, Madrid, 2012.

 

- Domínguez Arranz, Almudena, "Speculum Deae. Propaganda pública y legitimación de la matrona imperial", Hispania Antiqva, 39 (2015), 87 - 104.

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- Fernández Garrido, Regla, "Las heroínas de novela griega al servicio de Ártemis", Arys, 4 (2011), 59 - 70.

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- López Medina, Mª Juana, " Diana y otras criaturas de la noche en la Metamorfosis de Ovidio", Arys, 8 (2009 - 2010), 101 - 128.

- Marín Valdés, Fernando A., "Plutarco, Temístocles y el Santuario de Ártemis Proseóa", Arys, 3 (2000), 101 - 114.

- Pena Gimeno, María José, "Artemis-Diana y algunas cuestiones en relación con su iconografía y su culto en Occidente", Ampurias, 35 (1973), 109 - 134.

- Rodini, María Alejandra, "Ártemis y la ciudad en el Himno a Ártemis de Calímaco", Estudios griegos e indoeuropeos, 25 (2015), 215 - 222.

- Rodríguez Alcocer, Mª del Mar, "Los culto de Ártemis Limnatis y Ártemis Cariatis en las guerras mesenias de época arcaica", Arys, 11 (2013), 124 - 144.

- Valderrábano González, Irune, "Del vientre al OIKO∑: los pasos femeninos en la Grecia Antigua", Synthesis, vol. 24, nº 1 (2017), e12.

 

 

CREDITOS MINIATURA: 

- Dante G. Rossetti, El sueño de Dante ante la muerte de su amada, 1871. Walter Art Gallery. 

 

Imágenes usadas al amparo del "uso permitido según el artículo 17 de la ley europea".

 

 

 

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