LA BIBLIOTECA DE LA ISLA DE EEA (V): LOS RITOS DE INICIACIÓN MÁGICA EN EL MUNDO GRECO-ROMANO.


Muy buenas mis queridos tribalistas, aquí, vuestra servidora Circe hablando un ratito con vosotros desde la Isla de Eea. Ya queda poco para que termine este año, y tenemos muy cerquita uno de los acontecimientos astronómicos más importantes para la cultura greco-romana, el Solsticio de Invierno. En un futuro espero poder hablaros más en profundidad de ciertas fiestas, pero para abrir boca os diré que esta fecha tenía un fuerte componente espiritual. Ese día comienza la mitad luminosa del año, y nuestro querido Dionisio deja de gobernar en el Templo de Delfos para pasar el testigo a Apolo, el Dios de las Revelaciones, de las Profecías y de la Iluminación. Así que, auspiciados por el resplandeciente Febo, el portador de la lira, hoy vengo a hablaros de los rituales de iniciación en el mundo mediterráneo.



Yas!!! Temazo el que nos traes hoy Circe

Antes de comenzar es necesario hacer varias puntualizaciones, como suele ser habitual. La vida religiosa en la Grecia y Roma antiguas se desarrollaba en dos ámbitos diferentes: en el ámbito privado y doméstico y en el mundo público u oficial. Al primero corresponden los cultos domésticos, de los que ya hablamos en la tercera entrada de la biblioteca, y al segundo, los cultos desarrollados en los templos y aquellos que se inscribían dentro de una "tradición" concreta, los conocidos como Cultos Mistéricos, que también los hemos visto un poco por encima a propósito de la entrada sobre el Orfismo. Bueno, ¿Y qué diferencia real había entre ambos? Pues, muy sencillo: el contacto con los dioses estaba reservado a muy pocas personas, por eso en los cultos domésticos a quien se les rendía devoción era a los espíritus familiares y antepasados, porque eran considerados daemones, entidades intermediarias que hacían de mensajeros entre la familia y las deidades. Si se quería tener una relación estrecha con una diosa o un dios concreto había dos vías: el sacerdocio, del cual voy a hablaros en un futuro porque creo que tenéis un poco deformado el término, o entrar en un culto mistérico, que siempre estaba dedicado a una o dos deidades. Para ambas, la iniciación ERA INDISPENSABLE Y OBLIGATORIA, porque no sólo se introducía a la persona en la práctica del culto, sino también porque se le iba a revelar un conocimiento oculto. Esto puede sonar elitista, pero, queridos y queridas, no todo el mundo está preparado para andar por ciertos senderos.



Hay que trabajar duro tribalistas

Peeeero, sobre todo, la iniciación tenía una función protectora, porque el aspirante a iniciado se podía encontrar con múltiples peligros y engaños. Y si hay alguien que explica muy bien este punto es mi querido amigo Proclo, del cual quiero haceros una entrada... Vamos a tener una sección nueva sobre personajes ilustres, sólo os digo eso.

¡¡¡ Bien, estamos on fire !!!

Pues bien, Proclo (412 - 485) era un filósofo neoplatónico griego, que vivía a los pies de la Acrópolis movido por su gran devoción a la diosa Atenea. Es un autor que todo pagano debería conocer, aunque ya os advierto que es un poco espeso, por sus escritos sobre la Teurgia, un tipo de alta magia sobre la encontraréis mucha desinformación por internet... Pobres Jámblico y Proclo, si vieran las cosas que he visto yo se tirarían de los pelos. Precisamente en su obra Teología Neoplatónica nos habla de la importancia de la Iniciación:


"Y al igual que en los más santos de los misterios se dice que los iniciados encuentran primero seres varios y multiformes puestos antes de los dioses, pero al entrar firmes y protegidos por las iniciaciones acogen en sí de modo puro la misma iluminación divina y desnudos, como dirían los Oráculos, participan de lo divino"

Proclo, Teología Neoplatónica, Libro I, 3.



¿Os dais cuenta de lo que nos está diciendo Proclo en este fragmento? Que antes de los dioses hay otros seres, y que gracias a la iniciación la persona puede "apartarlos" para conocer directamente a las deidades... Sí, chicos, Proclo, en el siglo V d.C, hablando de egrerores ¡¡¡¡Yas!!!!



Espera un momento Circe, que nos acaba de dar un parraque

Hechas estas consideraciones previas, vamos a meternos en el meollo de la cuestión. Para explicaros bien qué eran las iniciaciones y en qué consistían me voy a centrar en los Cultos Mistéricos de los que disponemos más información, los Misterios de Eleusis. Los Cultos Eleusinos están documentados desde el siglo V a. C en Grecia pero, fueron tan famosos, que se extendieron por las diferentes colonias griegas del Mediterráneo, siendo también muy populares en Roma. Nuestro querido Marco Aurelio fue un gran protector de esta tradición. En su origen eran festividades agrarias pero, con el tiempo asumieron nuevas formas, con una reinterpretación alegórica de las antiguas prácticas ceremoniales. Según nos narra Homero en sus Himnos, los cultos fueron revelados a Triptolemo en Eleusis por la mismísima Demeter en agradecimiento por la hospitalidad recibida en la ciudad. Esto ocurrió mientras la diosa guardaba luto por la pérdida de su hija Perséfone, que acababa de ser raptada por Hades.



Relieve de Triptolemo siendo iniciado por Demeter, que porta un cetro, y Perséfone sosteniendo una antorcha.

Museo Nacional de Atenas, 440 - 430 a. C.

Los cultos consistían en una serie de ritos que proporcionaban al devoto el conocimiento necesario para la salvación y el bienestar de su alma en el Más Allá, un rasgo que compartían con el Orfismo. La celebración se daba en dos momentos diferentes; una primera parte en el Equinoccio de Primavera, los Misterios Menores o los Misterios de Arga, y una segunda, la más importante, a principios de octubre, que eran los Misterios Mayores.


En los Misterios Menores se anunciaba a los interesados su preparación para la iniciación, se requería que supieran griego común y no haber cometido crímenes sin una purificación ritual posterior. Aprovechando el Equinoccio de Primavera, que suponía la salida de Perséfone del Inframundo, se comenzaba el trabajo para ser iniciados durante los Misterios Mayores, vamos, que se tiraban 6 meses (¡¡6 meses!!) sólo para participar en la Iniciación. Aunque no tenemos mucha información sobre los rituales específicos, sí sabemos que durante ese tiempo, los aspirantes recibían información vía oral por parte de los sacerdotes, hacían periodos de ayuno, sacrificios de animales y purificaciones.



Perséfone saliendo del Inframundo al encuentro de su madre Demeter, acompañada por Hermes y Hécate.

Museo Metropolitan de Nueva York, 440 a. C.

Y así, llegaban a los Misterios Mayores, celebrados en octubre. El primer día, las sacerdotisas junto a los escoltas se reunían en el santuario de Eleusis para llevar los cestos sagrados (kalathoi), con los alimentos e instrumentos para los iniciados por una vía sagrada que llegaba hasta Atenas. En los días previos, los aspirantes habían guardado ayuno y se purificaban con baños rituales. Tras celebrar la parte pública de los Misterios junto a las clases gobernantes, se iniciaba el regreso a Eleusis. Una vez allí, tenía lugar la Noche de las Antorchas, donde se ejecutaban danzas y cantos y se golpeaba la tierra para buscar a Perséfone. Después había una jornada de descanso, en la que se visitaban pequeños altares de la zona para hacer ofrendas y sacrificios a otras deidades ctónicas como Dionisios y Artemisa. A cada aspirante se le entregaba un cesto que contenía un mortero, un peine, un cuchillo, semillas, granos, legumbres, miel, aceite, hierbas y frutas secas, muchos de estos elementos eran usados para apaciguar a los espíritus de los difuntos el día de la iniciación.



Placa votiva, posiblemente una representación de la Noche de las Antorchas. En la parte superior, Demeter y Perséfone acogen a un iniciado. Museo Nacional de Atenas, s. IV a. C.

El último día, los aspirantes debían realizar un último ritual de purificación antes de entrar al Telesterion, la parte más sagrada del templo, donde tenía lugar la iniciación. Allí, el sacerdote daba a cada uno una ración de una bebida ritual, llamada cyceon, compuesta por cebada, agua y menta... bueno, y alguna sustancia que facilitara el trance. Tras la ingestión comenzaban a experimentar los sucesos del mito: el desconcierto y temor de Perséfone, las vivencias del mundo de los muertos, el sufrimiento por la separación, los anhelos de la protección del seno materno, y a la vez, la tristeza y la incertidumbre de Demeter. Pasaban por sucesivos umbrales, desde la superficie hasta el Inframundo, para volver a emerger como Perséfone y, entonces, contemplaban a Demeter en todo su esplendor, recibiendo el conocimiento por medio de una epifanía.


Por lo tanto, los Cultos Mistéricos al estar destinados a la salvación individual (Soteria) y a la contemplación directa de lo divino (epopteia) ponían como requisito indispensable la Iniciación, porque no sólo preparaba física y mentalmente al aspirante para las experiencias que iba a vivir, sino que lo protegía y lo hacía fuerte en ese proceso. Y, atención, esto sólo era para ser un devoto, el nivel más bajo. Os podréis imaginar el trabajo que suponía alcanzar el rango de sacerdote o sacerdotisa. Pero, queridos, ¿Qué hay de malo en ser un devoto? Absolutamente nada. De hecho, la gran mayoría sólo quería ser eso, un devoto, participar en los cultos y conocer a la deidad a la que se habían presentado. Por cierto, se me olvidaba un detalle importante, una vez que el aspirante pasaba la iniciación hacía una promesa: guardar silencio sobre sus prácticas y comprometerse en la participación de los cultos. Y esto último, también hay que señalarlo. Los Misterios de Eleusis estaban dedicados a Demeter y Perséfone, los Cultos Dionisiacos a Dionisio (obviamente) y en el Orfismo las iniciaciones estaban dedicadas a Hécate y Dionisio. Como podéis deducir, los iniciados se dedicaban a una o dos deidades concretas, de las que esperaban recibir dones a cambio de ese culto. Es decir, la promesa también incluía, en cierta manera, un compromiso con ese dios o esa diosa. Y eso, queridos, era algo muy serio. Pertenecer a una de estas tradiciones suponía llevar un estilo de vida concreto, reservar ciertas fechas para participar en los ritos... no era algo para hacerlo sólo cuando apetecía. Las iniciaciones no dejaban de ser el comienzo de una relación entre dos, y como en cualquier otra, exigía respeto y confianza.


Ups... esto no cuadra mucho con lo que se cuenta por ahí

Seguro que ahora podéis entender mejor el origen de ciertos ritos que conserváis en el paganismo y la brujería actuales. La iniciación (y eso incluye el Ritual del Buscador, por ejemplo) no es "postureo" (Se dice así ¿No?) es un compromiso serio contigo mismo y con tus ancestros, tus espíritus familiares y tus dioses. Exige trabajo, sí, pero las recompensas son infinitas. Antes de terminar quiero remarcar una detalle de los cultos domésticos. Los padres tenían la obligación de enseñar a sus hijos en qué consistían, cómo, dónde y por qué, y ellos atendían porque se les estaba transmitiendo una parte vital del legado familiar. No había exactamente una "iniciación" pero sí tenías a alguien que te enseñaba y te guiaba. Es decir, que en cualquiera de las dos esferas, la privada y la pública, había unas normas a seguir y, lo más importante, nunca se caminaba solo. ¿No os parece una maravilla? Nunca me canso de decíroslo, no os olvidéis de vuestros ancestros, porque hoy, en pleno siglo XXI, todavía tienen muchas cosas que enseñarnos.


Pues nada, otra entrada con mucha miga. Espero que os haya gustado, para mi siempre es un gran placer compartir parte de nuestra historia con vosotros. Así que vuestra servidora Circe se despide y os manda mucho amor desde la Isla de Eea.



A ti, Mr. Darcy, te aprobamos siempre.

Bibliografía:

- Himnos Homéricos (ed. Alberto Bernabé Pajares), Gredos, 1978.

- Proclo, Teología Neoplatónica I - III (ed. Jose María Nieva), Losada, 2012.

- Bernabé Pajares, Alberto: "Orfeo y Eleusis", Synthesis, 15 (2008), pp. 13 - 36.

- Bianchi, Hugo: "Misterios de Eleusis. Dionisismo. Orfismo", Tratado de Antropología de lo Sagrado (coord. Julies Ries), vol. 3 (Las Civilizaciones del Mediterráneo y lo sagrado), Editorial Trotta, 1997, pp. 253 - 278.

- Cortés Copete, Juan Manuel: "Marco Aurelio, benefactor de Eleusis", Gerión, 16 (1998), pp. 255 - 270.

- Martín Hernández, Raquel: "La muerte como experiencia mística. Estudio sobre la posibilidad de una experiencia de muerte ficticia en las iniciaciones griegas", Ilu. Revista de ciencias de las religiones, 10 (2005), pp. 85 - 105.

- Masís Iverson, Katherine: "Contemplación y salvación en los misterios eleusinos", Revista Humanidades: Revista de la Escuela de Estudios Generales, vol. 2, nº 1 (2012), pp. 1 - 10.

- Paez Casadiegos, Yidi: "Demeter - Perséfone. Etiología y epifanía en los misterios de Eleusis", A parte Rei: revista de filosofía, 53 (2007), pp. 1 - 17.

CREDITOS MINIATURA:

- Dante G. Rossetti, Beata Beatrix, 1870. Tate Britain.


Imágenes usadas al amparo del "uso permitido según el artículo 17 de la ley europea".


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