LA BIBLIOTECA DE LA ISLA DE EEA (3): EL CULTO A LOS ANCESTROS Y LOS ESPÍRITUS FAMILIARES EN EL IMPERIO ROMANO.

4-Oct-2019

 

 

 

Saludos queridos tribalistas, aquí, vuestra servidora Circe sale de su retiro en la isla de Eea para contaros otro pedacito de la historia de la brujería y el paganismo. Hoy tocaremos un tema que, viendo la información circulante por ese invento vuestro llamado internet, me preocupa: el culto a los ancestros y los espíritus familiares. Tengo la impresión, y si me equivoco perdonadme, de que habéis perdido un poco el contacto con vuestras tradiciones, aquellas que se mantuvieron durante siglos y eran una parte importante de la vida familiar. Me encantaría hablaros ampliamente de este tema, repasando todos los ejemplos que encontramos a lo largo y ancho del mediterráneo, pero esa tarea es imposible incluso para una titánide como yo. Así que, para no dejar pasar esta oportunidad, me voy a centrar en el Imperio Romano, porque si hubo una costumbre que se expandió por todo su vasto territorio fueron los cultos domésticos. ¿Estáis preparados para desterrar falsos mitos e ideas erróneas? Pues, vamos a ello.

 

 

 ¡Sí! Qué hoy tenemos el cuerpo con ganas de jarana

 

 

Los cultos domésticos hunden sus raíces en los etruscos, un pueblo de la Edad Antigua asentado en la zona central de la Península Itálica, considerados los predecesores de la esplendorosa Roma. Existen muchas leyendas sobre el origen de este pueblo, pero lo que sí sabemos es que fueron el resultado de la unión entre los indígenas de aquellas tierras y gente proveniente del mundo heleno. Una de sus prácticas religiosas más genuinas eran los cultos domésticos que permanecieron durante siglos hasta su prohibición en el 392 por mandato de Teodosio I, al que recordareis de la entrada anterior:

 

"No venerará, mediante sacrificios más ocultos, su Lar con el fuego, su Genius con vino, sus Penates con fragancias; no encenderá fuegos en su honor, no colocará incienso delante de ellos ni colgará guirnaldas para ellos"

Códice Teodosiano, XVI, 10, 12.

 

Qué pesadito Teodosio...

 

 

Antes de meternos de lleno en qué consistían estos cultos, es imprescindible entender qué eran y qué representaban los ancestros y los espíritus familiares. Aquí nos vamos a meter con un concepto que asusta un poco en la actualidad, aunque no termino de entender muy bien por qué, los démones o daemones. Mi queridísimo Apuleyo nos explica perfectamente quienes son en su obra "De Platone". Retomando ideas de Platón, otro querido amigo, clasifica a los dioses en tres clases:

 

- La primera es "el único y solo dios soberano, ultramundano, incorpóreo, padre y arquitecto de este divino universo", vamos, lo que vosotros llamáis el Espíritu Universal.

 

- La segunda estaría formada por los dioses propiamente dichos, los astros y los planetas, entre los que destacan el Sol y la Luna.

 

- Y la tercera son "ciertos poderes divinos intermedios situados en el espacio del aire entre el sublime éter y las ínfimas tierras, a través de los cuales llegan hasta los dioses tanto nuestros deseos como nuestros méritos. Son lo que los griegos denominan démones, mensajeros de oraciones y favores entre los habitantes de la tierra y los del cielo, que llevan y traen nuestras peticiones y de allá ayudas como intérpretes y embajadores de ambas partes".

 

Como podéis ver, son entidades cuya función es ser intermediarios entre los dioses y los hombres. Nada de cuernos y caras deformadas. En otra obra suya, "De deo Socratis", Apuleyo nos dice que hay un grupo de démones, que de algún modo tienen o han tenido una unión con el cuerpo, como son los Genios, los Lares, los Penates y los Manes. Éstos son precisamente los nombres que recibían los espíritus familiares y los ancestros. Primera aclaración importante: en el mundo antiguo eran considerados ENTIDADES menores, ni espíritus "errantes", ni esclavos, ni nada por el estilo.

 

 

 Entonces, los démones no son los demonios malos y perversos que pensábamos

 

 

Pero no nos adelantemos y vamos a ir explicándolo todo brevemente. En primer lugar estaban los lares, que si bien había de muchos tipos, los que nos interesan son los LARES FAMILIARES. Estas divinidades son de las más antiguas del panteón romano, que incluso se remontan a sus mitos fundacionales: eran entidades dedicadas a la protección y vigilancia, proporcionaban salud, bienestar y prosperidad, defendían la morada de intrusos (tanto en el plano humano como espiritual), y ejercían de representantes divinos de la familia. Los Lares estaban estrechamente vinculados con el fuego, el símbolo de Vesta, la protectora de los hogares, y se representaban bajo la forma de un muchacho joven, vestido con túnica corta y portando objetos relacionados con la prosperidad agrícola.

Cabe decir que los Lares tuvieron una amplia difusión por los territorios del imperio, en la Península Ibérica, desde el norte hasta el sur, se han encontrado inscripciones dedicadas a los Lares protectores de ciudades y caminos. 

 

 Lar romano, siglo I d. C. Museo Arqueológico Nacional, Madrid. 

 

 

El segundo lugar estaba el GENIO. Al igual que los Lares su origen se remonta a las etapas formativas de Roma. Era el principio fecundador, directamente ligado a la perpetuación de la estirpe y a la continuidad del nombre de la familia. Es una manifestación de la juventud y la inteligencia, de todo acto bueno y agradable, y del lecho matrimonial, así que también simbolizaba la fertilidad, el acto sexual y los nacimientos.

 

 

 Qué pillines los romanos...

 

 

Aunque se usa este nombre en genérico, existían dos tipos: el masculino, Genius, y el femenino, Iuno. Se creía que cada individuo nacía con un Genio y que los acompañaba durante toda su vida. Un caso muy particular era el Genio del Pater Familias, que tenía como misión custodiar el linaje y, por este motivo, se traspasaba de padre a hijo. Los masculinos adquirían la forma de un hombre vistiendo una toga, y los femeninos tomaban la apariencia de una mujer vestida con túnica y palla (esta última prenda era similar a la toga masculina, una especie de velo que cubría la cabeza y parte del cuerpo).

 

 Genius romano, siglo I d. C. The Walter Art Museum, Baltimore

 

 

Después están los PENATES. Estas entidades están vinculadas también al fuego del hogar y, sobre todo, a la despensa de la casa, la protección de los víveres y la perpetuación de la estirpe familiar. Y aquí va la segunda aclaración importante: CADA CASA TENÍA SUS PROPIOS ESPÍRITUS FAMILIARES, es decir, eran personales y se transferían de una generación a otra.

 

Por último, estaban los MANES, que eran los antepasados de la familia. Aquellos miembros más destacables, y tras recibir un rito funerario adecuado, se podían convertir en entidades protectoras de la familia. Es decir, se convierten en démones que van a buscar la prosperidad y la protección de sus descendientes. Sus imágenes solían ser retratos en cera, piedra o madera. Tercera aclaración importante: los ancestros NO ERAN VISTOS COMO "ESPÍRITUS ERRANTES O DESENCARNADOS", sino como deidades menores a las que pedías ayuda y protección. Aquí debo hacer un matiz, no todos los ancestros eran Manes, había otras almas que, al haber llevado una vida turbulenta, no podían hacer bien el tránsito y se quedaban en el mundo físico, atormentando a los vivos, ya que seguían apegados a esta vida por sus vicios o crímenes. Apuleyo los llama "lémures" y "larvas", y suelen ser protagonistas de historias no muy agradables. En estos casos se debía recurrir a la magia para expulsarlos del hogar y procurarles el reposo que necesitan. Por este motivo, los ritos funerarios eran muy importantes, desde el duelo hasta la sepultura, bien para evitar que esas pobres almas se quedaran en este mundo, bien para favorecer que las otras, las buenas y justas, pasaran a ser Manes. Aún así, los difuntos no son muy "activos" en las creencias romanas, no se van apareciendo a sus descendientes ni nada por el estilo, lo cual no implica que no se les tuviera un grandísimo respeto. Si os dais cuenta, el tratamiento que se les daba era muy similar al de los grandes dioses. 

 

 Se me acaban de caer los palos del sombrajo

 

 

En resumen, cada familia rendía culto a sus ancestros y espíritus domésticos, que no sólo eran exclusivos sino que pasaban a la siguiente generación como parte de la identidad familiar. Todos los miembros de la casa les prestaban devoción en sus actividades cotidianas, aunque también eran venerados periódicamente en las calendas (primer día del mes), nonas (cuarto creciente) e idus (plenilunio) de cada mes, y en la fiesta anual de las Parentalias, celebradas en febrero, en las que se visitaban las tumbas de los familiares, se les hacía ofrendas de alimentos para que los disfrutaran en el Más Allá, y se practicaban rituales de limpieza. Hay que añadir que no sólo se dirigían a familiares cercanos, como el padre o madre fallecidos, sino también al resto aunque no los hubieran conocido. De igual forma pasaba con los Lares, Genios y Penates, no tenían nombres propios, y se les hablaba siempre en plural. 

En el día a día, se les hacía partícipes de la vida doméstica, como los nacimientos, los ritos de paso hacia la madurez y los matrimonios. Estos ritos estaban dirigidos por el padre de familia, y se les ofrecía incienso, espelta, uva, guirnaldas de grano, pasteles de miel, panales, las primicias de la primavera, vino, según la fiesta el sacrificio de algún animal, y todos aquellos alimentos que caían al suelo durante las comidas. No sé si habéis visto la película Gladiator, pero os la recomiendo por el siguiente detalle. Además de aparecer Marco Aurelio, otro maravilloso amigo mío, hay una escena donde Máximo ora a sus ancestros para solicitar su guía, a su madre le pide que le transmita sus buenos deseos para el futuro y ruega a su padre que proteja a su esposa e hijo y les diga que los quiere. Es una escena preciosa, que refleja a la perfección la relación que guardaban las gentes del mundo antiguo con sus antepasados.

 

 Ains... por favor... 

 

 

Estos altares dedicados a los Espíritus Familiares y Ancestros estaban en todas las casas, llamados lararios, y su tipología podía ser muy variada, desde hornacinas con esculturas hasta frescos. Para que os podáis hacer una idea os he traído dos ejemplos encontrados en la ciudad romana de Pompeya. Aquí tenéis el primero:

 

Larario con fachada a imitación de un templo, con estuco pintado. Casa delle Pareti Rosse, siglo I d. C, Pompeya. 

 

 

¡No me digáis que no es una maravilla! Este altar está presidido por una pintura donde aparece Vesta, en su forma antropomórfica, flanqueada por dos lares, mientras en la tabla tenemos varias figurillas de dioses, lares y genios. No hace falta decir que en cualquiera de ellos había una patena, donde se dejaban las ofrendas, un incensario y un recipiente con agua para las libaciones. A continuación os muestro el segundo: 

 

Larario con figuras de antepasados. Casa de Menandro, 250 a. C, Pompeya. 

 

 

Aunque su estado de conservación no es tan bueno, se pueden apreciar los bustos de los ancestros en la parte superior. En otras casas se han encontrado retrato similares guardados en vitrinas o armarios, pero en estos casos no está claro si son figuras con un uso ritual o bien son retratos de familiares ilustres o de carrera política, como si fueran lo que hoy llamáis fotografías de familia.

 

Bueno, hoy hemos tenido otra entrada con mucha miga. Mi intención era mostraros cómo se entendía el culto a los ancestros en el mundo antiguo, y lo importante que era en la vida cotidiana. Como veis, no hay nada oscuro o tenebroso, solo devoción y respeto. No eran prácticas para nada complicadas, recordad que eran oficiadas por civiles sin necesidad de que interviniera un sacerdote o sacerdotisa. Aunque por otro lado tenía toda la lógica: había una relación muy estrecha entre los habitantes de la casa y estas entidades. 

Espero que os haya servido para entender el origen de estas prácticas en la cultura europea, o por lo menos, en una parte importante. Aquellos de vosotros que tengáis un lugar de vuestra casa dedicado a ellos no sólo estáis reforzando el vínculo que os une a vuestro linaje mágico, también continuais una tradición con siglos de antigüedad.

 

 

Vuestra fiel servidora, Circe, os manda mucho amor desde la isla de Eea. 

 

 Ains, mi querido Mr. Darcy, te estábamos esperando

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA: 

 

- ABASCAL PALAZÓN, J. M: "Invocaciones duplicadas a los dioses Manes en inscripciones romanas de Hispania", Sagvntum, 49 (2017), pp. 145 - 154. 

- CAIRO, M. E: "La invocación de los antepasados en De Diuinatione y De Natura Deorum de Cicerón. Religio e identidad romana a finales de la república", Cuadernos de Filología Clásica. Estudios Latinos, vol. 35, nº 2 (2015), pp. 217 - 234. 

- CANTO, A. M: "La Porta Romana y los Lares de Caesaraugusta", Cesaraugusta, 74 (1998), pp. 167 - 190. 

- DONOSO JOHNSON, P.: "El culto privado en la religión romana: Lares y Penates como custodios de la Pietas Familis", Revista electrónica Historias del Orbis Terrarum, 3 (2009) http://www.orbisterrarum.cl

- HILDAGO DE LA VEGA, M. J: "Larvas, lemures, manes en la demonología de Apuleyo y las creencias populares romanas", ARYS, 8 (2009 - 2010), pp. 165 - 186. 

- MOLINA TORRES, M. P: "La esfera religiosa de la mujer romana: espacio público VS privado", ARENAL, vol. 25, nº 1 (2018), pp. 125 - 143. 

- PÉREZ RUÍZ, M: "El culto en la casa romana", AnMurcia, 23 - 24 (2007 - 2008), pp. 199 - 229. 

- PORTELA FIGUEIRAS, M . I: "Los dioses lares en la Hispania romana", Lucentum, 3 (1984), pp. 153 - 180. 

- SANTOS YANGUAS, N: "El culto a los Lares Viales en Asturias", 'Ilu. Revista de Ciencias de la Religiones, 17 (2012), pp. 173 - 184. 

 

CRÉDITOS PORTADA: 

- Dante Gabriel Rosetti, Perséfone, 1874. Tate Britain, Londres. 

 

Imágenes usadas al amparo del "uso permitido según el artículo 17 de la ley europea".

 

 

 

 

 

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