24 de Junio | La hora de las brujas

24-Jun-2017

 

 

Una de las partes más fastidiosas, inquietantes y desagradables de mi vida como bruja son los ataques mágicos. Tal y cómo lo has leído: Ataques. El mundo de la magia es un imán para todo tipo de trastornados que, a la mínima, se sienten ofendidos por tu simple presencia en el mundo y deciden, con soberana alegría, darte tu merecido. Maridos celosos de tus sesiones de tarot con sus mujeres, clientes a los que has tenido que rechazar porque sus peticiones eran inmorales o, sencillamente, porque no querías trabajar con ellos (sí, elijo con cuidado para quién y con quién trabajo) y, sobre todo, aquellos y aquellas que se hacen llamar brujas a si mismos, y abusan de las leyes de la magia para quitarte de enmedio y que dejes de ser un obstaculo en su ascenso a la gloria y la fama del mundo de la brujería, porque, no nos engañemos, soy sacerdotisa y, como tal, parte de mi cometido es contar las verdades de la magia, que puede realizarla todo el mundo, que es sencilla, que es un derecho de nacimiento de TODOS los seres humanos, pero también lo es parar los pies al que se ha creído que todo el monte es orégano y que pueden hacer lo que les da la real gana con éste don sagrado que es El Arte. Para muchos, mi presencia divulgativa es algo más que una molestia.

 

Por si te lo estás preguntando, los ataques mágicos suelen venir del mundo astral, el más bajo, que es donde aprenden a manejarse con prontitud todos estos botarates con ínfulas de grandes magos: sueños extraños, dolores inexplicables, rachas de mala suerte tan exageradas que parecen inconcebibles, ruidos inquietantes, sensaciones de no estar solo en habitaciones vacías... Todos éstos acontemientos desagradables pueden llevar a una persona "no mágica" a caer en una depresión o en un estado de miedo que agrave más y más el problema y desemboque finalmente en una enfermedad grave. O en algo peor.

 

Los ataques del mundo astral son un juego de niños para las personas mágicas y, si no fuera porque no tienen ninguna gracia (esconden una mente enferma y resentida, que va a recibir de vuelta el castigo, siempre desproporcionado, del mecanismo automático que la magia tiene para reequilibrar las energías. No me gustaría estar en su lugar cuando el castigo de Los Antiguos llegue a ellos), resultarían hasta divertidos. Ataques de otras esferas, más elevadas que la nuestra, y para los que es necesario conocimientos de Alta Magia Ceremonial, como la Teurgia, en la que yo estoy iniciada, son muy raros y poco frecuentes. Para manejar éstas otras energías elevadas hay que haber hecho un importante trabajo personal con el Ego y tener un conocimiento profundo de uno mismo, lo que imposibilita inmediatamente que seas tan estúpido como para andar atacando a cada persona que se cruza en tu camino y no te gusta. Una persona "no mágica" (y uso el término para referirme los que no están iniciados formalmente en la magia o la brujería) no tiene, generalmente, que preocuparse de éstas cosas y, si ocurriera, debe ser un profesional, Y NUNCA UNO MISMO el que se encargue de solucionarlo.

 

Pero, a lo que íbamos. Sí, recibo ataques. Y no, no me producen miedo, ni pesadillas (nunca las tengo), ni presencias extrañas, ni ruidos inexplicables. Como bruja, hago mis deberes y tengo mi casa limpia y protegida, mis espíritus guías me protegen (es un regalo que forma parte de la Dedicación a la magia) y conozco las señales  que me avisan de que algo fuera de lo común me anda rondando. Por ejemplo, durante un sueño, aparece un personaje que sé, inmediatamente, que no "debería" estar allí, y un de mis espíritus guías hace entonces acto de presencia en el sueño para despertarme. También puede ocurrir que empiecen a caerse de mis manos, una y otra vez, objetos, que el incienso que tengo encendido explote, el incienso es un gran indicador y limpiador de energías negativas, que pierda el autobús continuamente, a pesar de llegar a la hora a la parada, o que pierda, durante unos segundos, la capacidad de oír. Ésto último forma parte de un hechizo que realicé precisamente con el objetivo de tenerme sobreaviso si había algún problema.

 

El Domingo pasado, mientras dedicaba un rato a mi devoción personal, aparecieron juntas y de repente, tres de éstas señales. Miré a Bokerón, mi perro, con una sonrisa, mientras él levantaba la cabeza y miraba a su alrededor atentamente.

  -Tú también lo has sentido, ¿verdad, precioso?- le dije.

En ese momento ni me apetecía ni quería perder mi escaso tiempo libre por el capricho de un tonto, en ésta caso tonta, porque sí, mis avisos vienen con la imagen de la persona que lanza el ataque, aunque no siempre pueda reconocerla, encargándome de solucionar el ataque, así que lo pospuse hasta una noche en que me pudiera permitir trasnochar. El Jueves por la noche, ya con más calma, tras acostar a la familia y con la casa silenciosa y recogida, empecé mi trabajo mágico, exactamente a las tres de la mañana, la hora de la brujas, cuando nos comunicamos mejor con el Otro Lado. Y, mientras tanto, la semana estuvo estado llena de cortes en los dedos al pasar las hojas de mi libreta de apuntes, vasos rotos, autobuses perdidos y mis manos convertidas en pura mantequilla mientras sostenía todo tipo de objetos que iban directamente al suelo mientras yo los veía caer, con una mezcla de molestía y diversión. ¡Será tonta la niña que está haciendo ésto, arriesgarse a recibir toda la ira de los Antiguos de la magia por conseguir tan poco resultado!

 

QUÉ HACER CUANDO LAS COSAS SE TUERCEN INEXPLICABLEMENTE

Lo primero es encender velas negras. A montones. Por todas partes en tu casa. Y, cada una de ellas, acompañada de una vela blanca. De ésta manera alejamos de casa la negatividad y nos aseguramos de que no vuelva a entrar. Para mi, como bruja, el segundo paso es corroborar lo que mis guías ya me han dicho con sus señales, y lo que mi propia experiencia me ha dictado, que es la existencia de un ataque, y conocer de dónde viene (en éste caso ya lo sabía, porque conocía perfectamente la cara que se me había mostrado). Para eso, tengo mi querido tarot, mi péndulo y la oscuridad de la noche. Entonces, si es necesario, llamo a mis espíritus y juntos realizamos el trabajo que ese tonto o tonta se haya ganado.

 

 

 

También es una buena idea quemar agujas de pino, que es un pontente eliminador de hechizos indeseados, incienso, que purifica las energías negativas o romero, la planta reina de los exorcismos. Si sientes que muy a menudo sufres éste tipo de ataques, porta siempre contigo una ramita de ortiga verde, a la que, previamente, la has explicado con toda seriedad qué es lo que te preocupa, y qué esperas de ella. Y siéntate a esperar. No busques información, no hagas indagaciones, no quieras saber si Los Antiguos de la magia se han ocupado ya de la persona, o personas (los tontos se suelen juntar) que te está atacando. Te aseguro que esa información, con todo tipo de detalles acabará llegando, antes o después, a tus incrédulos oídos. Y el castigo hará que sientas pena del infortunado que tuvo la mala idea de meterse con alguien como tú, que conoce cuál es su derecho de nacimiento y ha decidido tomar las riendas de su vida.

 

Tontos del mundo. Tened cuidado. ¡La Tribu está alerta!

 

¡Mucho Amor!

Maeve

 

 

 

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