LA RUEDA DEL AÑO Y EL CULTO A LA NATURALEZA (1).png

Paganismo, politeismo, duoteismo, brujería, manifestación mágica, trabajo con el territorio... en ocasiones pueden ser términos que se nos presentan o quieren vender como contrapuestos, pero que se basan, todos ellos, en el trabajo con la naturaleza. Aún así, hay una gran diferencia entre trabajar con los elementos, usarlos como herramientas, y honrarlos, sentirlos plenos, no solo en nuestro interior, sino en el exterior y, de esta manera, entender que somos realmente uno con la Gran Madre. La diferencia entre ser uno dueño y soberano, tras ganarse uno a uno mismo tras un arduo trabajo de entendimiento y jugar a las comiditas con hierbas, pociones y encantamientos.

La espiritualidad alternativa se ha convertido en los 10 últimos años en una ingente fuente de ingresos, un mercado muchas veces sin controlar, amoral y al margen de las leyes donde, como pasa en tantos otros ámbitos que mueven miles de millones de dólares al año, la intención no es informar, empoderar o dar libertad de culto, sino confundir, engañar, expropiar culturalmente, cambiar el nombre a términos sagrados, eso sí, todo disfrazado precisamente de libertad y empoderamiento. En el reino del mínimo esfuerzo, el que menos se esfuerza gana. Pero la espiritualidad nunca, nunca ha sido eso.

El conocimiento antiguo, nos dicen, no sirve, porque todo lo pasado fue malo y no debe repetirse. O se ha perdido, o ha sido "contaminado" por religiones y líderes pasados. Lo nuevo no está sujeto a reglas, porque las reglas son limitaciones, nos dicen, y las limitaciones nos castran y esclavizan. Aprender de otros es peligroso, nos afirman, porque la motivación del otro siempre será nuestro mal y nuestra ruina. Al final del día, con desilusión y agotados en nuestro camino, con suerte, todos acabamos descubriendo lo mismo: Que llenar nuestro corazón con el Amor Universal y dejarnos llevar por el poder de la magia que nos rodea era mucho, mucho más sencillo que todo eso.

Que la naturaleza, sus ciclos naturales, la tierra que pisas y que labraron tus ancestros, están en ti, son tuyos. Da igual el nombre que les pongas. Que el trabajo espiritual no es acumular datos, dar lecciones, sino experimentar, sentir, redescubrir, apartarte de toda la desinformación y permitir que la Gran Madre se comunique, de nuevo, en ti. Por dentro.

Hay muchas vías, muchas escuelas de pensamiento y filosóficas que, desde el comienzo de los tiempos, pretenden precisamente despertar en el ser humano esa comunicación dormida. Que te inician. Pero en todas ellas, sin excepción, la clave es la fe, la confianza, la experimentación. Vivimos tiempos extraños en los que se prima hablar sin pensar, compartir sin conocer y pontificar sin experimentar. Esta clase, "El Calendario Agroclimático en el Hemisferio Norte", fue una de las primeras lecciones que aprendí en mi propio camino de sanación. Entenderla, aplicarla, asumirla y experimentarla significó para mi un antes y un después. Sentir la Rueda del Año en mi me permitió integrar lo que ya vivía cada año y que, por no saber ver, en vez de disfrutar y aprovechar, sufría. No es una clase larga, llena de términos complejos, ni especialmente oculta, intelectual o misteriosa. Es una clase sencilla, práctica y, sobre todo, muy muy racional y obvia. En ella, utilizo términos que puede ser compartidos tanto por wiccanos, como por paganos, como por manifestadores mágicos elementales, como por neopoliteistas: Todos ellos, adoradores de la Gran Madre Naturaleza. Y, eso siento, también por brujos de todas las esferas. Es una de las primeras clases que cree para las membresías de pago de Tribu Mamáluna y, gracias a los miembros, a su apoyo infinito y a su confianza en mi trabajo, ahora puedo liberarla, totalmente gratis para tribalistas y curiosos. En un tiempo en que vemos como la gran rueda infinita de la muerte y el renacimiento, el continuo girar, una y otra vez, de la naturaleza bañada por el astro rey es negada, como si por negarla fuera a dejar de existir, a dejar influenciarnos, de alimentarnos, matarnos figuradamente año tras año y hacernos renacer, vez tras vez. Espero que esta clase sencilla, sin mayores pretensiones, te ayude a encontrarte de nuevo con la Gran Madre y, en su regazo, comprenderte mejor, entender lo que te mueve, te arrastra y te lanza, en un girar sin fin de movimiento y quietud en alternancia y que, cuando es amado plenamente, te sana.
Mucho, mucho Amor,
Maeve Madrigal. Sacerdotisa de la Diosa.

Esta clase fue publicada en la membresía Premium el 23 de Septiembre del 2019. 
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